Portal Paula

África: más que un continente, un universo de realidades

África es más que un continente. Hay muchas Áfricas: el África subsahariana, el África árabe, el África blanca, el África del mestizaje, los masais y los mursi, el África de las grandes mesetas y de la sabana, el África de los desiertos, el África de los recursos naturales interminables; el África de la opulencia más absoluta, el África de la miseria, el África de la construcción de sueños, el África del terror político, el África de las religiones animistas, el África de las religiones monoteístas, el África de las reservas animales, el África de las costosas expediciones para cazar elefantes,…

África es el tercer continente más extenso del planeta (por detrás de Asia y América), y también es el tercero más densamente poblado (por detrás de Europa y Asia). África está formada por 54 estados que tienen en común la complejidad y la heterogeneidad de las relaciones políticas y económicas, la plurinacionalidad, el multietnicismo, la diversidad de las relaciones a nivel social, las desigualdades económicas, …

La riqueza cultural y humana de África reside en su heterogeneidad pero, muchas veces, queda en un segundo y tercer plano. La visión tremedista y simplista de África ha conquistado los medios de comunicación. De este modo, la percepción inicial de cualquier persona que está informada sólo por los medios de comunicación tradicionales (occidentales) podría estar en la línea de pensar que África es un continente pobre, si no el más pobre del mundo; que está subdesarrollado; que sus habitantes están permanentemente sumidos en guerras o que pasan hambre; y que hay muchas ONGs (europeas y americanas) que trabajan para aliviar las situaciones dramáticas en las que estas personas viven.

Pero son numerosos los autores africanos y no africanos que afirman que África no existe. Y que, en ningún caso, las Áfricas conforman un panorama tan simple como el que se ha esbozado antes. África tiene una historia rica que refleja la diversidad y riqueza de este gran continente. De hecho, en África se pueden contabilizar miles de grupos étnicos así como minorías religiosas y lingüísticas.

En África han nacido y han dejado profundas huellas civilizaciones antiquísimas. Entre ellas la faraónica, conocida mundialmente, pero también otras civilizaciones como los imperios de Mali, Benín, Oyo, los estados Hausa,… Se han desarrollado relaciones comerciales, políticas y diplomáticas entre imperios extraordinariamente complejos y todo ello sin que la historia europea les preste, con excepciones, ningún interés. Las sociedades africanas han desarrollado códigos y leyes para regular la conducta y favorecer la convivencia, han mantenido relaciones comerciales, han luchado entre sí por el control de los recursos y las comunicaciones, han establecido centros de conocimiento (Tombuctú era uno de los más importantes en el siglo XIV tal y como describe Ibn Batuta),…

Pero parece que África sólo existe a partir de la llegada de las primeras expediciones comerciales europeas y americanas en el siglo XV. Aquéllas que secuestraron, torturaron y mataron a millones de personas; y a las que sobrevivieron las trasladaron en barco hasta América, en condiciones inhumanas, para convertirlas en esclavos. Del impacto demográfico, económico, social y político de esta violación masiva de los derechos humanos sobre las civilizaciones y culturas africanas no se suele hablar. Tampoco de cómo los beneficios de la esclavitud para las compañías coloniales permitieron el desarrollo industrial europeo.

La historia de África también se vincula a la colonización europea. Las grandes potencias europeas de los siglos XVII y posteriores invadieron África y la expoliaron. La importancia del continente por su situación geoestratégica en las rutas comerciales y, sobre todo, la inmensa fuente de recursos naturales que suponía alentaron los esfuerzos colonizadores. Y con las colonias llegan los colonizadores y colonizadoras, principalmente, de Inglaterra, Francia, Holanda, pero también de Portugal, España e Italia. Estos colonizadores incorporan e imponen los parámetros europeos, introducen el estado europeo, y cooptan personas de las tribus y grupos étnicos. El proceso de descolonización que se produce después de la Segunda Guerra Mundial deja una África diseñada con tiralíneas, irrespetuosa con la forma de pensar, las acciones y costumbres de las poblaciones originarias, monoproductora agrícola y energética y con unos vínculos fortísimos con las colonias que continúan siendo el mercado referencial.

Las pocas aportaciones positivas que aparecen en los medios de comunicación sobre África acaban siendo olvidadas bajo conflictos y violaciones de los derechos humanos. Ciertamente se dan, pero forman parte de lo que es y de lo que está pasando en un continente enorme y complejo. Un ejemplo de dato positivo sería que, a pesar de la crisis económica global, África es también una de las economías que más y más rápidamente crece (aunque parte de indicadores más bajos que el resto de continentes).

África es diversa, compleja, heterogénea, enorme, y desconocida. África tiene sus propias historias, sus propias concepciones de la vida y de la muerte. África es muchas Áfricas.

Más información:

Etiquetas:

"Trackback" Enlace desde tu web.

Deja un comentario