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Los invisibles

S贸lo en la medida en que seamos capaces de ver los invisibles seremos capaces de hacer los imposibles. Bernard Lawn, Premio Nobel de la Paz, 1985

驴Cu谩ntos civiles han muerto en los 煤ltimos episodios de guerra y enfrentamientos?…, son los invisibles

Por los medios de comunicaci贸n nos enteramos, l贸gicamente, de lo ins贸lito, de lo extra-ordinario. No tiene que extra帽arnos, ya que la misi贸n de los periodistas es describir lo m谩s fidedignamente posible lo que sucede, el acontecimiento. Y todo lo ordinario, lo normal, permanece en la sombra, invisible, no revelado. Nuestra conducta es la reacci贸n a lo que acabamos de conocer, sin darnos cuenta de que es s贸lo una parte, a veces muy peque帽a, del conjunto. Es como si de un gran cuadro s贸lo fij谩ramos la atenci贸n en unos pocos cent铆metros cuadrados.

Por eso, para esclarecer tantos horizontes sombr铆os y tantos espacios confusos, es necesario esforzarnos en ver los invisibles, en saber qu茅 sucede de ordinario en el mundo. Y s贸lo entonces seremos capaces de actuar serena y l煤cidamente.

Como cient铆fico, s铆 que es esencial ir m谩s all谩 de las apariencias epid茅rmicas y conocer la realidad que subyace.

S贸lo si des-cubrimos la realidad en toda su extensi贸n y profundidad, si somos capaces de des-velar la urdimbre de la vida cotidiana, su tejido denso y complejo, podremos transformarla. En otro caso, nuestras reflexiones, diagn贸sticos y tratamientos ser谩n parciales, incompletos. Tenemos que aprender a mirar, a adentrarnos valientemente en las sombras. Mirar de otro modo: utilizar la experiencia de quienes pueden ayudarnos a observar.

Mueren 35.000 ni帽os al d铆a de enfermedades ya curables y susceptibles de prevenirse. En una coincidencia espeluznante, unas horas antes de que contempl谩semos at贸nitos los terribles actos terroristas suicidas del 11 de septiembre del 2001 y nos uni茅semos todos, salvo unos pocos desalmados, a las v铆ctimas de aquellos ataques abominables, el director general de la FAO hab铆a anunciado que el n煤mero de personas – todas iguales en dignidad- que mueren de hambre al d铆a pod铆a establecerse alrededor de 隆60.000! No se ven. Mueren de olvido, sigilosamente. Invisibles y ocultadas por un mundo que gasta tres mil millones de d贸lares al d铆a en armas… y que ahora, si el disparate de los escudos antimisiles se consuma, con la anuencia de Europa, todav铆a se incrementar谩n.

Los medios de comunicaci贸n ponen de relieve, de vez en cuando, el nacimiento de ni帽os notorios. Cada d铆a llegan a la tierra m谩s de 150.000 ni帽os. Su n煤mero ha decrecido sustancialmente en las 煤ltimas d茅cadas, debido sobre todo a la educaci贸n, la mejor forma de contenci贸n demogr谩fica. Todos estos ni帽os, con algunas excepciones, son invisibles. Y, sin embargo, 茅ste – 隆y no otros!- es uno de los principales desaf铆os: 驴c贸mo recibir con la dignidad que les es propia a todos ellos? 茅stas – y no otras- son las cifras que deber铆amos retener en nuestra conciencia.

La prensa destaca a los acaudalados que deciden exiliarse a la llegada al poder de gobiernos dispuestos a distribuir mejor las riquezas nacionales, a emanciparse de la situaci贸n de democracias tuteladas por las grandes potencias. Y describen la gran contrariedad de los inversores, cuyos negocios deben ser debidamente salvaguardados por las metr贸polis. Son los visibles. Pero no refieren simult谩neamente lo que representan los millones de ciudadanos que debieron abandonar sus empobrecidos pa铆ses de origen para buscarse la vida, silenciosamente, inadvertidamente, en los pa铆ses m谩s pr贸speros. Son los invisibles.

Invisibles los hambrientos, los menesterosos, los marginados, los excluidos. Invisibles, en mayor medida que los hombres, las mujeres. Invisibles los cientos de miles de cooperantes que cumplen su misi贸n humanitaria ejemplarmente. Visibles, sin embargo, aquellos para los que la visibilidad constituye un excelente negocio.

Se arma gran revuelo con las im谩genes de musulmanes indignados protestando violentamente por las caricaturas ofensivas del profeta Mahoma disfrazado de terrorista. Son los visibles. El 97%, seg煤n estudios realizados, siguieron – algunos de ellos muy agraviados- viviendo normalmente. Son los invisibles.

Se rinden honores ante la tumba del soldado desconocido. Se depositan coronas de flores frente a la llama permanente que representa miles de vidas, miles de sufrimientos para un sinf铆n de familias y amigos. Son los invisibles. 驴Cu谩ntos civiles han muerto en los 煤ltimos episodios de guerra y enfrentamientos? Los soldados de un lado se cuentan. Los otros se estiman. Los civiles se ocultan. Son los invisibles.

Como en otras muchas partes del mundo, pero quiz谩s m谩s por la inmensa cantidad de seres que habitan en la penumbra de la f谩brica global en la que se est谩 transformando China, centenares de millones de mujeres y hombres trabajan en condiciones laborales deleznables mientras las contrapartes de los globalizadores miran hacia otro lado. Todo vale. Lo importante es el negocio, los cr茅ditos que se obtienen por los productos, sin que importe saber c贸mo se han fabricado. Sin que se vean los invisibles.

El medio ambiente s贸lo es visible cuando suceden grandes cat谩strofes. Al verlas, se produce una reacci贸n generosa de la gente que, despu茅s, sigue aceptando lo que no ve: la producci贸n de gases de efecto invernadero, los barcos petroleros lavando sus fondos en medio del oc茅ano, la deforestaci贸n, el incumplimiento de los criterios ambientales por quienes, obcecados por intereses a corto plazo, no piensan en las generaciones venideras. Todos reaccionamos generosamente a la vista del tsunami a finales del a帽o 2005 (por cierto, 驴cu谩l fue la contribuci贸n de las grandes corporaciones empresariales y financieras?), pero pronto volvimos a la rutina cotidiana, cada uno a su af铆n, distra铆dos, mientras la vida transcurre inadvertida.

Es preciso des-cubrir a los ignotos, a los ignorados. Es necesario movilizar a los medios de comunicaci贸n. Pedirles a los muchos periodistas que conozcan bien la relaci贸n entre los visibles y los invisibles que no s贸lo describan sino que tambi茅n escriban. Y as铆, a la informaci贸n que relata lo sucedido se unir谩n las distintas apreciaciones que sit煤en adecuadamente los 谩mbitos de lo acaecido.

No m谩s silencio. Personal, pero sobre todo, institucional. Las universidades y comunidades cient铆ficas no pueden convertirse en c贸mplices. La palabra clave es implicarse, es darse cuenta de que podemos cambiar el curso de los acontecimientos. S贸lo cuando se conozcan bien los invisibles los ciudadanos hoy todav铆a invisibles podr谩n manifestar sus opiniones, podr谩n actuar, podr谩n convertirse en aut茅ntica realidad c铆vica.

La indiferencia y la ignorancia son grandes retos a los que debemos hacer frente. 芦Participo, luego existo禄. Participemos, existamos como ciudadanos comprometidos. Hoy es tecnol贸gicamente posible, lo que constituye un gran paso para la democratizaci贸n a escala mundial, la manifestaci贸n no presencial, la contribuci贸n de nuestros puntos de vista a trav茅s de internet y de la telefon铆a m贸vil.

Los invisibles – 茅sta es la gran novedad de nuestro tiempo- van siendo progresivamente conscientes del poder ciudadano, de tal modo que es posible que, en pocos a帽os, empiecen a dejar de serlo. Todo ello, junto a una mayor significaci贸n social de la mujer, har谩 posible el tr谩nsito desde una cultura de fuerza, imposici贸n y dominio a una cultura de entendimiento y conciliaci贸n, desde unas democracias formales con n煤cleos de poder autoritarios y esquivos a democracias genuinas. Tambi茅n a escala internacional, las Naciones Unidas dar谩n cumplida respuesta a la Carta: 芦Nosotros, los pueblos…禄, y no tan s贸lo los estados.

Ahora, siguiendo el ejemplo de Al Gore con Una verdad inc贸moda, sobre la situaci贸n del entorno ambiental (芦ojos que ven, coraz贸n que siente禄), tenemos que presentar la otra verdad m谩s inc贸moda todav铆a: la situaci贸n de la especie humana, de la gente. De todos y no de unos cuantos. De todos los que pueblan la tierra, su casa com煤n. Como ha escrito el obispo Pere Casald谩liga en uno de sus poemas: La tierra de los Hombres / que caminan por ella / a pie desnudo y pobre. / Que en ella crecen, de ella, / para nacer con ella / como troncos de esp铆ritu y de carne.

25/10/2007 – La Vanguardia – Los invisibles – Federico Mayor Zaragoza

Propuesta de trabajo

Sugerimos que, tras la lectura de este art铆culo, cada alumno/a resuma en una frase o en un dibujo lo que Federico Mayor Zaragoza nos est谩 diciendo.

A continuaci贸n, una vez compartidos los posibles mensajes, por grupos, buscar informaciones 芦irrelevantes禄 por el trato recibido en la prensa de gran tirada o por su total ausencia en 茅sta pero que est谩n recogidas en medios de comunicaci贸n alternativos.

Con ellas realizar un mural agrup谩ndolas seg煤n el criterio que el alumnado decida.

Para terminar, escoger una de las frases-resumen y/o un dibujo como t铆tulo del mural.

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La Agenda 2030 de la ONU incluye, entre sus metas, la Educaci贸n para la Ciudadan铆a Global.

La Agenda 2030 de la ONU incluye, entre sus metas, la Educaci贸n para la Ciudadan铆a Global.

El Objetivo 4 de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas incluye, en su meta 4.7, como prop贸sito de aqu铆 a 2030:

Garantizar que todo el alumnado adquiera los conocimientos te贸ricos y pr谩cticos necesarios para promover el desarrollo sostenible, entre otras cosas mediante la educaci贸n para el desarrollo sostenible y la adopci贸n de estilos de vida sostenibles, los derechos humanos, la igualdad de g茅nero, la promoci贸n de una cultura de paz y noviolencia, la ciudadan铆a mundial y la valoraci贸n de la diversidad cultural y de la contribuci贸n de la cultura al desarrollo sostenible.

Nuestros gobiernos han suscrito este acuerdo internacional y, por lo tanto, se comprometen a darle cumplimiento.


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